“UNA HABITACIÓN PROPIA” Teatro 2017
El montaje,
técnicamente, impecable. Veamos…

Escenografía:
elemental, yo diría que como corresponde al libreto. Una mesa, una silla, un
piano, micrófono, libros, papeles. Todos ellos utilizados por la actriz como
auxiliares para potenciar el desarrollo dramático.
Repertorio gestual:
brazos, manos, mirada, giros, flexiones, pasos, zancadas, inflexiones de
voz…repertorio que la actriz ha empleado, de los que se ha servido, y que le ha
conferido naturalidad y credibilidad a pesar de que los cambios son abruptos en
las diversas partes del texto.
Iluminación: una luz
cenital para todo el escenario con imperceptibles cambios de intensidad en
ciertos momentos; y el patio de butacas también con un punto de luz a modo de
sala de conferencias, de manera que la “cuarta pared” que separa al público del
escenario se diluye conformando una unidad con él. Los espectadores somos oyentes
en una conferencia.
Sonido: Es la propia
actriz quien se sienta al piano y nos regala breves fragmentos de J.S. Bach, como
“punto muerto” para recuperación de su voz,
o como potenciadora de ciertos momentos de especial intensidad, o de rabia, o
de laxitud.
Texto y contexto: La
gran mujer que fue Virginia Woolf compiló una serie de conferencias que dio
ante mujeres de universidades femeninas en los años veinte del pasado siglo y con
ello se conforma el libreto que da título a esta obra. Un monólogo
literariamente exquisito lleno de sarcasmos que delata la discriminación de la
mujer recurriendo a comparaciones irónicas, a pullas punzantes y retintines que
hacen reír al público pero que denotan la manifiesta, incuestionable desigualdad
legal y social de la mujer. Y, claro, eso sirve para aquel momento pero también
para hoy y aquí, y otras geografías, y otras culturas, y, me temo, que para
mañana. Aunque es verdad que textos como éste pueden servir de ariete, quiero
creerlo para beneficio de las mujeres de hoy y de mañana; las salas donde se ha
exhibido este montaje teatral han dado llenos, se han agotado las
localidades…eso es un dato a considerar. Virginia Woolf de una a otra ciudad
manifestando su rebeldía, expandiendo su mensaje reivindicativo a favor de la
mujer y traspasando la barrera del tiempo.

Bien…yo he disfrutado
viendo a una Clara/Virginia (bien caracterizada por cierto) evolucionar por el
escenario dando fuertes zancadas, sentada de manera informal en la silla
apoyando los pies en la mesa, lanzando folios al aire – ¡qué bella escena!- llenando
todo el espacio aéreo como respirando libertad; arrastrando la mesa (o acodándose
sobre ella), o la silla, dirigiéndose a su público, riendo; utilizando sus
brazos y manos en una gestualidad intensa pero medida y apropiada… Sí, he
disfrutado un montón.
Y cuando veo teatro suelo girarme y observar al público…y
sí, lo noté muy interesado.
Así pues, mi
felicitación para la directora, María Ruiz, porque ha sabido crear una realidad
creíble, un ritmo apropiado y la respiración, el aliento del tiempo del texto.
Y mi felicitación a Clara Sanchis porque ha encarnado a una Virginia Woolf
reconocible e intensa como debió ser ella. Por cierto, tuve la oportunidad de
expresárselo personalmente tras la representación.
Dirección: María
Ruiz
Actriz: Clara
Sanchis
-MAY IBÁÑEZ-
Diciembre 2017
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