El discurso de la película bascula entre “el hombre es un
lobo para el hombre” que dijo Thomas Hobbes, y “el hombre es bueno por
naturaleza” que expresó J.J. Rousseau. Un camino que se mueve entre esos dos
abismos y que una mujer se atrevió a recorrer pese a sí misma y a su entorno.
El discurso ha sido posible gracias a un guion medido y
comedido, yo diría que excelente, que sin estridencias nos asoma a una realidad
dura de tragar.
Y ha sido posible también gracias a Icíar Bollaín, maestra
en presentarnos realidades que precisan reinterpretarse e ir más allá de los
tópicos, y que utiliza
su herramienta de trabajo como un ariete para
posibilitar que el espectador entre en la dinámica de la reflexión y se fuerce
a dar respuesta a las preguntas que van surgiendo inevitablemente.Se trata de un biopic acerca de un asesinato, el de Juan
Mari Jáuregui, y de cómo su viuda, Maixabel Lasa, acepta entrevistarse con los
asesinos porque necesita respuestas.
Y esa es una primera acción que rechazas. Frente a la generosidad
de Maixabel te preguntas si yo lo haría, si mi generosidad alcanza la suya
frente a un hecho tan doloso y doloroso. Si es posible creer que esos hombres sienten
verdadero pesar por sus actos pasados. De entrada, a mí me cuesta creerlo, no
lo creo, no les creo.
Pero la película continúa para contextualizar los hechos:
1-
Esos hombres han llegado a la conclusión –y ése
es para mí un punto de inflexión en la historia- de que quienes les ordenaron
asesinar son unos seres despreciables, miserables, ruines.
2-
Esos hombres, encarcelados ya algunos años,
están sufriendo el estigma de los suyos, el desprecio y señalamiento de los
suyos por su “traición”.
… Pienso que se necesita valor para sobrellevar esa
situación o, tal vez, un verdadero cambio en sus sentimientos, en su
conciencia, en su sentido moral acerca de lo que está bien y lo que está mal. Y
como dudo me planteo un supuesto, una ucronía: esos hombres escaparon de la
justicia y están viviendo en otro país con una familia, un trabajo, han
normalizado su vida. Siendo así ¿sería tan intenso el sentimiento de culpa por
sus actos pasados? ¿se acordarían siquiera?... Y me digo que no, rotundamente
no.
Pero la realidad es que están encarcelados. “Entonces la
cárcel sirve para redimir” me dice
una amiga con la que veo la peli… Y esa es
una reflexión que considero seriamente, este hecho lo avala.
En fin, sigue habiendo dudas en lugar de certezas y supongo
que todo ello estaba en la cabeza de Maixabel. Pero a los acuerdos se llega
cuando hay desacuerdos entre las partes; a la luz se llega tras la oscuridad… y
eso es lo que aborda la mujer que se sienta frente a los asesinos. Hablar,
sentir al otro, fluir …
Y lo hace con resolución, con firmeza y afrontando ese otro
tipo de violencia tácita, silenciosa, que está tras las ventanas y los dinteles
de las puertas, en las calles, en su comunidad de vecinos, tal vez en parte de
su familia. Por cierto, sobrevolando cada secuencia de la peli está la novela
“Patria” de Fernando Aramburu, y eso hace entender mejor ciertas situaciones.

En cuanto a los asesinos pienso que desatendieron dos alertas
y eso los embarrancó en ETA: El sentido de la propia conciencia (el conocimiento
moral de lo que está bien y lo que está mal) aunque su arrepentimiento indica
que lo han recuperado, y la consciencia, la capacidad del ser humano para
percibir la realidad y reconocerse en ella. Esa desatención los hizo objeto de
manipulación. Y en ese sentido llama la atención cómo uno de ellos, Ibon, adherido
a causas nobles desde su adolescencia-juventud…sensible ante las injusticias,
la liberación de los débiles, los pueblos oprimidos…acaba empuñando un arma y
disparando, al dictado de quién sabe quién, a personas que no conoce, en un
claro ejemplo de cómo se pueden pervertir los más nobles ideales.Como peli me impactó la entrevista con Luis –lo encarna Urko
Olazabal, espléndido en su
papel- el primer arrepentido. Te la crees, te llega.
Me resultó muy interesante el encuentro de la mediadora con
los presos etarras y el trabajo como actriz de Tamara Canosa en ese papel. Y
María, la hija de Maixabel, espléndida y comedida en un papel que podía haber
sido estridente.
Por supuesto Blanca Portillo como Maixabel hace un recorrido
por todos los matices en un rol que tiene que ser, forzosamente, monocorde.
Está inmensa. Y Luis Tosar le da potencia y credibilidad al suyo como
arrepentido.
En fin, las localizaciones: pasan de una sala de juicios a
hospitales, a interior de casas, calles, a los bellos paisajes del país
vasco…muy bien. La banda sonora casi imperceptible, lo justo para aportar el
grado de dramatismo en los momentos precisos. El cromatismo aporta, con sus
tonos ocres, intimidad. Y el montaje espléndido para pasar de una secuencia a
otra haciéndolas entendibles.
Y esa secuencia final –que no desvelo- cargada de estupor
que paraliza a espectadores y personas-personajes de la historia… buen remate.
Finalmente admito que aquí, sentada conmigo misma intentando
concretar ideas he dado un paso de entendimiento hacia todo este proceso, y de
aprobación; y que mujeres como
Maixabel Lasa dignifican al ser humano y
reconcilian a la humanidad porque son valientes y buscan la concordia salvando
los obstáculos que tengan que salvar.
Y un aviso, el drama se cuela en la sala así que, si no eres
capaz de distanciarte prepárate para emociones fuertes…tal vez para llorar.
Es una película que hay que ver sí o sí.
Título original: Maixabel
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REPARTO:
Blanca
Portillo,
Luis
Tosar,
Urko Olazabal,
María Cerezuela,
Tamara Canosa
Arantxa Aranguren,
Mikel Bustamante,
Bruno Sevilla,
Jone Laspiur,
David Blanka
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Dirección:
Icíar Bollaín
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Guion: Icíar Bollaín, Isa Campo
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Música: Alberto Iglesias
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Fotografía: Javier Agirre Erauso
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Productora: Kowalski Films, Feel good
Media, ETB, Movistar+, TVE
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Año: 2021 // Duración: 115 min.
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País: España
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Género: Drama basado en hechos reales.
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-MAY IBÁÑEZ-
Alicante,
septiembre 2021